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Cruel suplicio en la ciudad de Oviedo

El 9 de noviembre de 1822, el bachiller Alejandro Roces Lamuño era sacado de la capilla de la prisión de Oviedo para ir al cadalso en donde debían finalizar sus días.

Un nuevo método de ejecución hacía que la expectación fuera extraordinaria: el garrote.

Al llegar el momento de la ejecución algo hizo que se angustiaran los corazones de cuantos habían ido a disfrutar del espectáculo.